Casa del niño Torreón

Enseñar el deporte a los niños

Enseñar el deporte a los niños

Deportistas mexicanos

  1. Lorena Ochoa – Golfista mexicana que empezó a jugar golf a los 5 años y se convirtió en una de las mejores jugadoras del mundo.
  2. Saúl «Canelo» Álvarez – Boxeador mexicano que comenzó a entrenar en el boxeo a una edad temprana y se ha convertido en uno de los mejores boxeadores libra por libra del mundo.
  3. María del Rosario Espinoza – Taekwondista mexicana que ha ganado múltiples medallas olímpicas y mundiales. Empezó a practicar taekwondo a una edad muy temprana.
  4. Javier «Chicharito» Hernández: Desde pequeño mostró habilidades en el fútbol y comenzó su carrera profesional a una edad temprana. Ha jugado en clubes como el Manchester United, Real Madrid y LA Galaxy.

Es interesante cómo estos destacados deportistas mexicanos comparten una trayectoria común de dedicación y compromiso desde una edad temprana. Su historia refleja la importancia de la enseñanza del deporte desde una edad temprana, no solo en México, sino en todo el mundo.

La enseñanza del deporte desde una edad joven no solo fomenta un estilo de vida saludable, sino que también inculca valores fundamentales como la disciplina, la perseverancia, el trabajo en equipo y la resiliencia. Estos atletas, al comenzar su entrenamiento a los 6 años, no solo desarrollaron habilidades físicas, sino también habilidades mentales y emocionales que los llevaron a alcanzar el éxito en sus respectivos deportes.

¿Por qué deberíamos de enseñar deporte a los niños?

El deporte ayuda a los niños a desarrollarse tanto física como mentalmente. En la asociación procuramos siempre que los niños tengan una actividad física, ya que los beneficios son múltiples: les ayuda en el desarrollo psicomotor y a relacionarse.

  • Enseñar a seguir reglas establecidas.
  • Fomentar el trabajo en equipo.
  • Reconocer la importancia del esfuerzo personal.
  • Promover el establecimiento de metas concretas.

La práctica deportiva ayuda en muchos aspectos: las actividades grupales mejoran la interacción y la integración social, además de que mejoran el nivel mental y hacen más probable una vida saludable en la edad adulta ya que los hábitos que adquirimos de pequeños, suelen permanecer.

Con hábitos positivos tendrán una mayor probabilidad de ir por un camino mejor.

En Casa del Niño, nuestra maestra de Educación Física siempre se esfuerza por organizar una variedad de actividades deportivas, como partidos de fútbol, básquetbol y competencias de carreras. Además, reconocemos la importancia del ejercicio para mejorar la coordinación y flexibilidad en el desarrollo de los niños.

En su experiencia, la competencia deportiva entre los niños juega un papel fundamental en su crecimiento saludable, los motiva a buscar la victoria y respetar a sus contrincantes, no hay victoria en la deshonra.

 

Puedes leer también este blog sobre la enseñanza del ejemplo

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Enseñando con el ejemplo

Enseñando con el ejemplo

“Tendemos a volvernos parecidos a las personas con las que formamos vínculos”

Te voy a compartir una historia que refuerza la enseñanza en este blog.

Hace mucho tiempo, en la India de 1901, vivía una mujer que admiraba profundamente a Gandhi. Confiaba en su sabiduría y anhelaba transmitirle a su hijo una lección importante. Este niño, como muchos otros, tenía un gran apetito por los dulces. La preocupada madre decidió llevarlo a Gandhi en busca de orientación.

Con humildad, la mujer se presentó ante el líder espiritual y le rogó: «Por favor, Gandhi, necesito tu ayuda. Mi hijo tiene un gran deseo por los dulces que me preocupa. ¿Podrías decirle que ya no los coma?»

Gandhi, con su mirada serena y suavidad en las palabras, respondió con una sonrisa comprensiva: «No puedo decirle al niño que deje de comer dulces.»

La mujer se sorprendió y, con cierta confusión, preguntó: «¿Por qué? ¿Acaso no puedes ayudarme en esto?»

Gandhi explicó con calma: «Mira llévate a tu hijo y vuelve en 30 días.»

Intrigada pero dispuesta a confiar en él, la mujer asintió y regresó 30 días después. Una vez más, se acercó a Gandhi con la misma súplica en sus ojos.

Esta vez, Gandhi se puso de pie con determinación y se acercó al niño. Con voz suave pero firme, le dijo que ya no debía comer dulces.

La mujer, asombrada por el cambio de actitud, no pudo contener su pregunta: «¿Por qué no pudiste hacer esto hace 30 días?»

Gandhi, con una sonrisa tranquila, respondió: «Hace 30 días, yo también disfrutaba de los dulces. No podía aconsejar al niño que dejara de comerlos hasta que yo mismo dejara de hacerlo.»

Y así, con su ejemplo, Gandhi enseñó una lección invaluable sobre la coherencia entre lo que predicamos y practicamos.

Enseñanza del cuento

Si queremos enseñar carácter debemos de mostrar carácter, no importa lo que digas sino lo que hagas,  para poder transmitir con la esencia de la verdad. Es fácil hablar de integridad, honestidad o compasión, pero es en nuestras acciones diarias donde se revela verdaderamente quiénes somos. Si nosotros no somos personas de carácter,

 ¿Cómo podríamos esperarnos de ellos? 

«Autocrítica del carácter»

Las respuestas son privadas, no están hechas para que otros las evalúen.

  • ¿Tomaste decisiones pensando en el bienestar familiar a largo plazo?
  • ¿Fuiste consistente en tus compromisos familiares?
  • ¿Mantuviste tus valores ante presiones externas?
  • ¿Supiste reconocer y corregir tus errores con tus hijos?
  • ¿Mostraste empatía en situaciones difíciles con tus hijos?
  • ¿Ejerciste autoridad de forma justa y equilibrada?
  • ¿Fuiste un modelo de integridad y honestidad?
  • ¿Promoviste el diálogo abierto y el respeto en la familia?
  • ¿Mantuviste la calma en momentos de tensión con tus hijos?
  • ¿Priorizaste el bienestar emocional de tus hijos sobre tus propias necesidades?

“La tarea más exigente, que te hace más humilde, y que te recompensa en la educación del carácter, es educar tu propio carácter”

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La importancia de inculcar buenos modales

La importancia de inculcar buenos modales

La importancia de inculcar buenos modales, los modales tienen un peso significativo en la formación y la aplicación de las leyes. Son ellos los que pueden generar irritación o suavidad, corrupción o pureza, exaltación o degradación, barbarie o refinamiento en la sociedad. Su calidad puede tanto fortalecer como debilitar la moralidad.

Los modales son pequeñas expresiones de moralidad que a veces subestimamos, pero que con el tiempo adquieren importancia. Son las maneras cotidianas en las que demostramos respeto hacia los demás y promovemos relaciones sociales armoniosas. Constituyen el tejido moral de nuestra convivencia con los demás, reflejando nuestro respeto y gratitud hacia ellos.

Educar a tus hijos en buenos modales puede ser desafiante, pero es tan crucial como enseñarles hábitos como cepillarse los dientes o hacer la cama. Con dedicación y paciencia, cualquier niño puede aprender a comportarse con educación. Verás cómo es gratificante cuando otros niños reconozcan y elogien el comportamiento respetuoso de tu hijo.

Los principales buenos modales

Aquí tienes una lista de comportamientos y acciones que contribuyen a una convivencia armoniosa y respetuosa:

  1. Expresar gratitud y cortesía de manera espontánea (por favor y gracias).
  2. Saludar al entrar y despedirse al salir de cualquier lugar.
  3. Evitar el uso de gritos, palabras groseras o un lenguaje vulgar al dirigirse a los demás.
  4. Abstenerse de hablar mal de otros y de burlarse de ellos.
  5. Mantener silencio cuando sea necesario, sin interrumpir.
  6. Solicitar permiso antes de realizar alguna acción.
  7. Ser puntual en compromisos y citas.
  8. Dar prioridad a las personas mayores al ceder el paso.
  9. Mostrar preocupación por los demás y ofrecer ayuda cuando sea necesario.
  10. Respetar las posesiones de los demás.
  11. Mantener orden en el entorno personal.
  12. Mantener una buena higiene personal.
  13. Cubrirse la boca al toser.
  14. Evitar acciones como hurgarse la nariz.
  15. Consumir líquidos sin generar ruidos molestos al sorber.
  16. Lavarse las manos antes de las comidas.
  17. Sentarse de manera adecuada en la mesa.
  18. Responder de manera educada al ser ofrecido algo, ya sea con un «no gracias» o un «sí por favor».
  19. Comer a un ritmo apropiado y masticar con la boca cerrada, sin hablar mientras se mastica.
  20. Utilizar cubiertos y evitar tocar los alimentos con las manos.
  21. Colaborar en el orden y limpieza después de las comidas.
  22. Pedir disculpas cuando se comete un error.
  23. Tocar las puerta antes de ingresar a una habitación cerrada.

El hogar, un lugar donde florecen los buenos modales y los valores fundamentales. 

Cuando un niño llega al mundo, los padres se convierten en sus primeros y más importantes maestros. ¿El secreto? Educar con el ejemplo, comunicación constante y dedicación inquebrantable.

En el núcleo de la relación entre padres e hijos reside el amor, el respeto y la confianza. Cuando se trata de correcciones, la pedagogía positiva nos enseña que el elogio de las virtudes es más efectivo que la crítica de los errores.

Crear una voluntad fuerte en los niños requiere una combinación de firmeza y constancia por parte de los padres. Este enfoque no solo moldea buenos modales, sino que también fomenta la autonomía y la responsabilidad en los niños. Cuando nuestros hijos actúan con buenos modales, provocan una respuesta positiva de otras personas. Serán más felices, seguros y preparados, cuando llegue el tiempo y ellos se vuelvan padres de familia, enseñaran los modales progresivamente. Con su comportamiento cortés, va a ayudar a crear una sociedad más considerada y educada.

 

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100 años celebrando el día del niño

100 años celebrando el día del niño

El último fin de semana de abril será importante para los niños y niñas de México, ya que coincidirá con la celebración del Día del Niño, una festividad con un siglo de historia. 

¿Por qué se celebra este día?

Está conmemoración representa algo más significativo que regalar obsequio y dedicarle el día a la felicidad de los hij@s en todo el mundo. Se celebra para reconocer y honrar los derechos de los niños y niñas, así como para promover su bienestar y felicidad. Surgió como una iniciativa internacional para concienciar sobre los derechos de la infancia y la importancia de garantizar un entorno seguro y saludable para su desarrollo físico, emocional, intelectual y social. 

Historia e inculcación en México

Los primeros registros remontan a la época de la Primera Guerra Mundial. En ese entonces, hubo quienes se dieron cuenta del grave peligro que corrían los niños los conflictos bélicos eran solo unos de los peligros en ese entonces también eran vulnerables a la hambruna, enfermedades y el abandono. De esta forma, con el fin de proteger a los niños que fueron víctimas de aquel conflicto mundial, la activista Eglantyne Jebb fundó la organización Save the Children e impulsó la Declaración de los Derechos de los Niños.

Posteriormente, el Día del Niño comenzó a celebrarse en México en el año de 1924. En esa época, el presidente Álvaro Obregón y el Ministro de Educación José Vasconcelos aceptaron y ratificaron la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Día del Niño se celebra oficial e internacionalmente el 20 de noviembre. Sin embargo, en México, esa fecha coincide con la conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana. Como respuesta a esto, Álvaro Obregón determinó que en México, el Día del Niño se festejará el 30 de abril.

Día del niño en otros países

  • Argentina: 3er domingo de agosto.
  • España: 15 de abril.
  • Colombia: Último sábado de abril.
  • Chile: Primer domingo de agosto.
  • Venezuela: Tercer domingo de julio.
  • Brasil: 12 de octubre.
  • Perú: Tercer domingo de agosto.
  • Ecuador: 1 de junio.
  • Uruguay: Segundo domingo de agosto

Derechos de los niños en México

En anticipación al Día del Niño, te presentamos la Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes, la cual establece que deben ser reconocidos como titulares de derechos y que estos deben ser protegidos. Entre estos derechos se incluyen:

  1. Derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo: Los niños tienen el derecho fundamental de vivir y crecer.
  2. Derecho a vivir en familia: Esto implica el derecho a tener un entorno familiar que cuide de ellos.
  3. Derecho a la salud y a la educación: Todos los niños y adolescentes tienen el derecho a recibir educación y atención médica adecuada.
  4. Derecho a tener identidad y a no ser discriminados: Los niños tienen derecho a ser respetados en su identidad y a no sufrir discriminación.
  5. Derecho al descanso y a la libertad de expresión: El descanso es un derecho fundamental, al igual que la libertad de expresión para expresar sus pensamientos y opiniones.
  6. Derecho a la intimidad y al respaldo legal: Los niños tienen derecho a tener un espacio privado y a recibir respaldo legal por parte de las autoridades en caso de cualquier situación que ponga en riesgo su integridad o sus derechos.

 

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